Esta es mi pequeña ventana al mundo, cada minuto es un espectáculo diferente. Quizá lo que veo no me gusta, o no lo entiendo, o no estoy de acuerdo con ello, pero te diré algo, lo acepto y me dejo llevar. Me siento perdida asi que me dejo llevar por la corriente, el mar no rechaza a ningún río. La idea es mantenerse en un estado de salida constante, siempre llegando y ahorrando introducciones y despedidas. El viaje no requiere una explicación, sólo pasajeros.
sábado, 25 de agosto de 2012
domingo, 5 de agosto de 2012
jueves, 14 de junio de 2012
Inapetente
Amaneces con la ausencia de sentimientos, con los sentidos embotados, con la mente perdida...
Diría que albergo un nerviosismo extraño, no tiemblo, no tengo el corazón acelerado, no se que me hace pensar que me siento alterada con una coraza tan inexpresiva pero, en algún lugar de mi lo noto. Algo no va bien, algo falta, algo entristece y carcome como irritantes sanguijuelas mi alma.
Supongo que estoy en un buen momento pero días como estos apagan mi optimismo, hacen recular mi esperanza y noto caer, caer..
Días como hoy, no son buenos, dudas hasta de tu propia existencia, te percatas o analizas cosas que en otro momento evitarías o tan siquiera te plantearías, ¿qué hacer cuando nada te hace sonreír, cuando estás inapetente de vida, cuando no ves la luz y solo sientes un mezcla de desazón y agonía inexplicable, inteligible, incomprensible...?
Necesito aire, suspirar lento y profundo, sentirme comprendida aunque, si yo no me comprendo, ¿quién lo hará en esta vida?
jueves, 24 de mayo de 2012
Siempre es posible
Al menos soñarlo, desearlo, sentirlo, intentarlo.
Luego lo lograrás o no, pero al menos tu vida habrá empezado a cambiar, porque habrás empezado a hacer las cosas de distinta manera, habrás abandonado la resignación de la rutina, creando nuevas oportunidades, pequeñas, suaves, frágiles para que sean capaces de resistir los huracanes.
A veces me veo como una quejica más, pienso, me muevo y me estanco como si no tuviera otra posibilidad que atender a ese código de barras que me adjudicaron junto con un sistema de creencias en el que apenas creo, me miro al espejo, me vuelvo a mirar y no consigo encontrarme por ninguna parte, como si el espejo me estuviera jugando una mala pasada, cuando en realidad es mi cómplice.
A fuerza de seguir mirando me encuentro, tal vez por aquello de creer para ver o porque me tengo fe, como le tengo fe a este mundo en que habitamos, puede que a base de creer en él, de creer lo imposible, empiece a moverse hacía una realidad diferente a la que hoy vivimos, donde cada uno de nosotros encuentre su espacio de paz para existir, la belleza necesaria para conseguirlo, para expresarnos en silencio, desde el interior, por lo que somos y ya no necesitemos consignas que se repitan, ni creencias, ni espejos, ni siquiera fe.
Siempre es posible.
¿Que tal si hablamos?
viernes, 13 de abril de 2012
conformista
Si alguna característica me podría definir bien es que no soy nada conformista. Es precisamente por eso que me sorprendo tanto al ver como la mayoría de las personas se conforman con la vida que “les ha tocado vivir”, terminan quedándose resignadas por las cosas que les suceden, sin darse cuenta que son consecuencia de su falta de proactividad.
Es posible que mucha gente esté demasiado influida por el condicionamiento social hasta tal punto que ni siquiera se plantean una mejor forma de vida. Es triste ver como muchísimas personas no saben lo que quieren conseguir en la vida, simplemente viven. Es muy probable que no se paren ni un segundo a pensar, reflexionar, imaginar o crear alternativas a lo que están haciendo con tu vida. Si no tienen sus propios planes, terminarán siendo un peón en los planes de los demás.
Una persona pasiva o conformista es como un barco a la deriva, son las corrientes las que dirigen su rumbo. Si la corriente es favorable, la persona estará satisfecha. Si la corriente es desfavorable, la persona se amargará, maldecirá y se preocupará porque su control sobre la situación es prácticamente nulo. Su estado emocional dependerá básicamente de la dirección del viento. En ese caso nunca llegará a su objetivo, para solucionarlo le bastará con cambiar su destino por otro que le resulte más accesible y se intentará convencer de que es ahí donde quería llegar en primer lugar.
En el caso contrario, la gente proactiva no se conforma con las cosas, está arraigada a unos propios valores y tomará conscientemente decisiones en función de sus objetivos. Buscará crear sus propias oportunidades y decidirá con criterio hacia dónde quieren llevar sus vidas. En la metáfora del barco, conseguirá dirigirlo hacia donde decida. En ocasiones el barco se moverá con la corriente y las cosas serán sencillas, pero a veces tendrá que ir en contra y deberá hacer un esfuerzo extra para corregir su rumbo. Al final, independientemente de los problemas en la dirección de las corrientes, el barco terminará alcanzando su destino.
No te limites a dejarte llevar, debes ser tú el que decida tu destino. Controla tu vida sin ser conformista. Las cosas pueden cambiar, pero para que esto suceda, debes actuar en conciencia. Pregúntate hacia dónde estás yendo y si realmente es eso lo que quieres. El destino no está escrito. Tú tienes el control.
domingo, 8 de abril de 2012
volar

Los seres humanos no somos árboles por eso no necesitamos echar raíces, ni siquiera plantarnos, pero a veces no importa casi el lugar, la edad, la estación en que lo hagamos, nos detenemos en un momento dado y nos plantamos, viendo pasar el tiempo, dejando que nos observen, incluso a veces que nos abracen, que nos toquen, que nos respiren, pero sin hacer nada más que permanecer en el mismo lugar, un día tras otro, y mientras cambia el paisaje y nuestra imagen, seguimos ahí detenidos en el centro de un TODO, como en un escaparate en el que no sabemos mirarnos.
Ocupamos un espacio, y ese espacio cada vez se va convirtiendo en un espacio más amplio, y no me refiero a que aumentemos de peso, sino a la cantidad de equipaje que nos acompaña. Todo eso hace que cada vez que deseamos elevarnos es más difícil porque nuestras alas ya no soportan nuestro peso, y por tanto nuestra vida se convierte en un circulo vicioso del que nos es difícil escapar.
Pero eso puede cambiar, seguro que puede, yo creo que nosotros somos los únicos responsables de nuestra vida, y solo a nosotros nos toca decidir si queremos ser árboles, rocas, mariposas o águilas y ser como deseamos ser y no como otros desean que seamos.
Hoy me he traído uno de esos enormes sacos para que cada uno de nosotros podamos meter en él lo que no deseamos cargar, porque ya no nos sirve, nos pesa, y nos inmoviliza, ya veremos como se puede reciclar después su contenido...
jueves, 29 de marzo de 2012
Veo una clara diferencia entre el amor de tu vida y el hombre de tu vida.
El amor de tu vida puede ser esa persona que forma parte de ti y se encuentra en la distancia, compartiendo tu misma luna, alguien que marca con huellas imborrables el transcurso de tu vida .
Y el hombre de tu vida aquel que deja marcadas huellas en tu camino, junto a las tuyas y es para siempre..
jueves, 22 de marzo de 2012
me gusta
Porque es la memoria de un instante irrepetible.
Porque al lado de cada imagen hay una historia personal, un sentimiento, unas circunstancias que nos llevaron allí, y no a otro lugar.
Porque nuestro cerebro, con el tiempo, deforma los recuerdos.
Al volver a la imagen, nuestra memoria, vuelve a recuperarse, a sentirse libre de hackers, de virus y extorsiones. Vuelve a ese momento, a ese lugar. Las vivencias reaparecen en “nuestro archivo escondido” y recuperamos una parte de nuestra alma.
Porque nos devuelve a nuestras raíces, a nuestra familia, a nuestros amigos, a un viaje… En definitiva: a nuestros sentimientos más íntimos. A un trocito de nuestra vida que parecía olvidado.
Si le añadimos una leyenda, podemos compartir la memoria.
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